Riesgo Reputacional

Uno de los principales valores de una empresa, si no el más importante, es la imagen de la misma. Una imagen que siempre va vinculada a la confianza que depositan en ella sus clientes. Es por esto que resulta fundamental aplicar activamente la normativa de PBC/FT, pues el incumplimiento de la misma supone asumir el denominado “riesgo reputacional” o “riesgo de imagen”.

El riesgo reputacional puede tener dos causas distintas:

  •    El incumplimiento de la normativa conlleva importantes multas que se pueden completar con la sanción de hacer pública la misma, en función de la gravedad del incumplimiento. La publicidad se hace a través del BOE y, muy probablemente, a través de las noticias que los medios de comunicación darían para hacerse eco de dicha infracción. Si altas son las sanciones pecuniarias de la Ley, más grave es que la misma sea conocida por todos los clientes y personas interesadas en la empresa, como accionistas, bancos, proveedores…
  •    Si nuestra empresa es utilizada para blanquear dinero y la trama es detenida, posiblemente se haga publicidad en los medios de comunicación, pudiendo ser mencionada la empresa como medio necesario para el blanqueo o la financiación del terrorismo. Y mucho peor sería el caso de que nuestros empleados o directivos se viesen envueltos en imputaciones dentro de la misma operación. El blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo son delitos que generan mucha publicidad y alarma pública, por lo que es imprescindible que la imagen de nuestra entidad no se vea “manchada” por estar vinculada a estos graves delitos para el conjunto de la sociedad. Los únicos medios que disponemos para evitar estas duras sanciones legales y reputacionales conllevan el cumplimiento de la normativa de PBC/FT, disponiendo de unas medidas de control interno adecuadas, un personal técnico especializado, una formación práctica para nuestros directivos y empleados y una correcta evaluación de los órganos y procedimientos por parte de un experto externo cualificado que aporte un valor añadido a sus exámenes. El primer y fundamental paso para ello, es disponer de unas medidas de diligencia debida bien definidas que nos permitan identificar y conocer a nuestros clientes antes de tener “malas noticias” sobre ellos.