El BCE advierte de futuras sanciones a los bancos

El Banco Central Europeo (BCE) asumió las riendas de la supervisión bancaria en noviembre de 2014. Tras más de un año de andadura, el vigilante de la salud y del buen comportamiento de los 129 principales bancos de la eurozona lanza un aviso a navegantes: prevé imponer sanciones.

El Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE ya ha dado los primeros pasos en esta dirección y la cuantía de sus multas puede alcanzar el 10% de los ingresos anuales de la entidad financiera, así como el doble del beneficio obtenido -o de la pérdida evitada- al cometer la infracción. En 2015, inició un procedimiento sancionador contra un banco por infringir la legislación de la UE y solicitó la apertura de otros dos a autoridades nacionales competentes.

Además de estas tres sanciones que se avecinan, el MUS arrancó un procedimiento de ejecución contra otra entidad por ignorar una de sus decisiones de supervisión. Como este proceso busca que cese el incumplimiento legal que se está produciendo, puede ir acompañado de una multa económica diaria por el tiempo que dure éste.

Estas infracciones que aborda la institución con sede en Fráncfort como paso previo a imponer sanciones firmes tienen que ver con la gobernanza, los grandes riesgos, los requerimientos de capital, la divulgación pública de información y las obligaciones de presentar información.

Así figura en el segundo informe anual sobre la supervisión del BCE, el primero que recoge un ejercicio completo de actividad y que anticipa futuros castigos a las entidades que se aparten de la senda normativa marcada en aras de la estabilidad financiera.

«Tras la fase inicial del MUS, dedicada a conocer la situación prudencial de las entidades supervisadas, cabe esperar que las posturas del BCE para el siguiente ciclo lleven a un mayor uso de sus potestades sancionadora y ejecutiva», advierte la división encabezada por Danièle Nouy.

En su papel de vigilante del cumplimiento de las normas y de la buena conducta, el BCE ha establecido un mecanismo de denuncia de infracciones (BRM, por sus siglas en inglés) que incluye una plataforma a la que se puede acceder desde la página web de supervisión.

En paralelo, el BCE verifica que los canales confidenciales de denuncia que deben habilitar los bancos funcionan de forma independiente a la línea de negocio y con garantías de que los delatores (whistleblowers) de malas prácticas internas no sufren represalias.

60 denuncias

En 2015, el BCE recibió 79 denuncias de infracciones, de las que 60 eran contra la legislación de la UE. De éstas, 51 entraban en su ámbito de supervisión y otras nueve recaían en el de las autoridades nacionales competentes. El resto se referían a cuestiones locales fuera de las competencias de estos supervisores como, por ejemplo, la protección de los consumidores.

Las supuestas infracciones más comunes denunciadas se refieren a la gobernanza de los bancos (73%), sobre todo a la gestión de los riesgos, a los controles internos, a las funciones de los órganos de administración -la medida en que las personas que dirigen los bancos cumplen con sus obligaciones- y a los requisitos de idoneidad para ejercer el cargo.

De hecho, el BCE incide en que los riesgos de conducta y de gobernanza figuran entre los más importantes que encaran los bancos europeos en la actualidad. Sin dar nombres, recalca que varias entidades han sido juzgadas y sancionadas en los últimos años por infringir reglas, leyes y normas, con consecuencias en sus beneficios y su reputación.

Y aún hay litigios pendientes que pueden crear incertidumbre sobre los costes futuros. Algunos casos de malas prácticas están relacionados, entre otros, con la venta abusiva de productos financieros, la manipulación del mercado, el blanqueo de capitales, el fraude fiscal y el incumplimiento de sanciones impuestas por Estados Unidos.

A raíz de las denuncias recibidas, los supervisores emprendieron inspecciones presenciales (in situ) sobre seis bancos, reclamaron la apertura de una investigación o una auditoría interna a ocho entidades financieras y pidieron documentos o explicaciones al banco o a la persona acusada en otros nueve casos.

Fuente: expansion.com